
Ven noche, ven.
Tráeme el canto de las estrellas,
la brisa de un recuerdo.
Ven noche, ven.
Llévame nuevamente a la puerta
donde mora la memoria del sueño.
Ven,
evócame la luna que florecía
mientras al piano acompañaba
al pentagrama musicado…
y ella,
sonreía a la creación con sonora lujuria,
proclamándome sus te quieros.
Ven noche, ven.
Tráeme la luna, las estrellas,
la reverberación de la música que sonaba,
cuando el frenesí invadía el teclado,
y en mi alma sonaba la sinfonía
que sólo ella supo componer.
Romero de Buñol
21-12-12