domingo, 4 de septiembre de 2011


Tras años de tu adiós
quise recordarte,
y se perdía tu imagen
camuflada en ellos…

Mi niñez,
tu mano cogiendo la mía,
tu voz cantándome,
el aroma de aquel Paris
de aquel automóvil…
Veo que se queda anclada
en un ayer,
del cual estiro
y se queda allí,
ingrávido en mi pasado.

¡Como pagaría
para traer a este presente
aquellos momentos
mágicos que hicieron mi yo!

Viejas fotos
en blanco y negro,
raídas de tiempo,
donde estamos
tu, yo y el olvido…
pues reconozco tu cara,
pero no el momento,
ni a ese niño…
que sé que soy yo.

Cómo martiriza el tiempo,
lo reviste todo
y lo relega a la distancia
del consciente,
allí donde todo se pierde,
donde el dolor, desaparece,
y el amor se volatiliza
sin saber el cómo…

Romero de Buñol
04-09-2011

pacocao2002@yahoo.es

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