
El polvo barniza
los cuadros clavados
en la olvidada pared.
Perfume a viejo,
raído, ajado…
acompaña a las
imágenes encristaladas.
En otra pared,
donde el blanco
ya es amarillo,
donde las cortinas
ya son jirones,
muere un reloj
que paró su caminar
a la hora que todo termina,
que todo comienza…
Sobre la mesa,
una nota…
cubierta de polvo
y la tinta borrada
por lo años…
que olvidaron
lo que allí se escribió.
Yo sé lo que decía,
y sé de las lágrimas
que llenaron pantanos…
y cerraron la casa
que duerme al lado
de los cipreses…
Romero de Buñol
23-07-2011
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