martes, 22 de mayo de 2012

esa tarde


Y esa tarde lucia el sol,
su cabello bailaba al compás
que su caminar iba imponiendo.

La gente a su paso se giraba,
miraba, y se volvía a lo suyo
no sin antes dejarse emocionar
por la distinción que transmitía.

Y esa tarde lucia el sol,
y su mirada feliz viajaba
donde los ojos de su amado
hacia unos minutos le cantaban amores,

Esa tarde venía ella cómplice
esa tarde lo había amado
cómo sólo en el infierno se ama.
y esa tarde lucia el sol,
su mirada…
perdida todavía en el cuerpo de su amante
no veía a la gente,
que tras su paso suspiraba
y se conmovían al ver sus ojos
como iluminaban la tarde.


Romero de Buñol
22-05-2012

pacocao2002@yahoo.es

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