martes, 12 de octubre de 2010

olvido


No, no quiero sacar tu ausencia de mí,
pues hasta ella me recuerda a ti.
No, no quiero olvidar tu silencio,
pues el me recuerda el canto tu voz.
No, no quiero que se desvanezca tu último adiós,
pues me mostraba un reencuentro…

Mi silencio, no es tal silencio,
pues tu nombre repito calladamente,
pues en mi mutismo a gritos te llamo,
pues en la afonía de mi voz te rezo…

No escribiré dolores,
ni pilares tambaleándose,
no cataré derrotas,
pues todo eso sería que te perdí
y por una eternidad vivirán tus besos
en mis labios, que no paran de llamarte.
Mi triunfo fue abrazarte,
sentir tu alma vibrar junto a la mía,
sentir cómo tus labios besaban mi ser
que por toda la existencia deseaba amarte.
Ese fue mi triunfo…
Y hoy… tu ausencia no sacaré de mí,
pues ella me recuerda cuanto te quise,
me sigue hablando enlagrimada de ti,

yo…
no, no quiero tu ausencia,
no, no quiero tu silencio,
no quiero que tu adiós fuera el último,
ni que nadie me hable de que fue de ti.

Te quiero,
y te quiero aquí a mi lado,
para gozar de la melodía de tu voz,
esa ausente por no herir, que hiere mas en su silencio
que mil dagas destrozando el corazón.
tu mutismo que duele más
que si un día abrieras mi pecho,
arrancaras mi corazón, y cómo felina
a zarpazos lo devoraras…

calla,
si mujer calla,
pero no pretendas que te olvide,
y no creas que mi silencio es olvido.

Romero de Buñol
11-10-10

pacocao2002@yahoo.es

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