martes, 13 de abril de 2010

la conciencia de la inconciencia


Me visitó el silencio en negro,
en agrio el perfume a sándalo
convirtió con su presencia,
los pájaros en ronco su piar,
y el sol… se eclipso sin luna.

Bebí un agua turbia con sabor a barro,
gocé del dolor olvidado antaño,
y lagrimas sanguinolientas clamaron
la paz de mi alma desgarrada.

Esa noche cavé mi camino al infierno,
desgarrando las miserias calladas,
ocultando mis orgullos clamados
antaño, para que Satán no me rechazara.

Recogí la esperaza que Hados me robó,
mandando mi vida a vagar solitaria
por la existencia del día a día.

Y como una espada de luz iluminó mi hoy,
sacando el rancio y los olvidos revividos
para mandarlos nuevamente a su sitio,
a la conciencia de la inconciencia.

Paco
12-04-10

pacocao2002@yahoo.es

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